lunes, 12 de octubre de 2009

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Sobre las imágenes y la política. Se pensaba que la imagen debía documentar la política. Pero en la primera mitad del siglo XX y, con más fuerza aún, después de la Segunda Guerra, la correlación comenzó a modificarse.De repente, la política se hacía para que entrara en una imagen. Hasta ese momento, todo el mundo desconocía el objetivo de la política, pues el progreso no es el objetivo, el progreso es un método. Pero ¿qué hace que progresemos? ¿Qué queremos decir por progresar, si no sabemos hacia dónde? De repente descubrimos hacia dónde. Progresan hacia una imagen.Todo quiere ser fotografiado y filmado y tomado en video. Y, como saben, el objetivo de todo, una boda, el objetivo de casarse, era ser retratado en la boda. El objetivo de ir a la luna era para que el Sr. Nixon pudiera salir en la televisión y ver cómo la gente caminaba por la luna. El objetivo de los árabes, que secuestraron aviones, era salir por la televisión. Así que, de repente, la gente descubrió cuál era el objetivo de la política. El objetivo de la política es ser recogida – aufgenommen — en una imagen. Y esto provocó un fenómeno curioso. Los acontecimientos comenzaron a acelerarse. Iban rápidamente hacia la imagen. Un acontecimiento tras otro, porque cada acontecimiento quería salir en una imagen. Estaba la gente con las cámaras de televisión, y estaban los fotógrafos, y estaba la gente con el cine, los que hacen las películas. Y allí estaban de pie, y toda la historia les llegaba en directo, y decían: yo, yo, por favor, ¡tómenme a mí! ¡Pónganme en la imagen!.


Vilém Flusser (1920-1991) | Escritor, crítico y filósofo de la comunicación.

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