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lunes, 21 de abril de 2008

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El presente escrito pertenece a uno de los juegos, “El juego de Las Estafas”, que Gastón Breyer desarrolló como ejercicio didáctico en el contexto de un taller de diseño.
Una de las partes de este escrito es el referido al sentido del mismo y su relación con la didáctica. Desde este lugar extracte lo siguiente.

Didáctica y Juego. Un juego –abierto, gratuito, bien entendido– siempre tiene un origen y sentido, un trata, entonces, de lanzar al vacío, hacia adelante, una constatación, una situación, una circunstancia, un algo que se intuye – supone como posibilidad de estar ahí, de ser, tener realidad. y de tener posibilidad de, a su vez, erigirse en propuesta, en requisitoria, en afirmación...
Pensamos en una “didáctica por vivencia”. No es obvio, no es fácil, naturalmente. Una vivencia crea un espacio epistemológico y operativo mucho más abierto, más impredecible, mutable, con mayor flexibilidad. Para ser asumida por el alumno, en sus posiciones personales distintas.
Trabajar a partir de una vivencia, –en este caso, un Juego– no coerciona de entrada, tampoco tiene modos tan duros y artificiales de evaluación.
En la vivencia pondríamos en actividad un modelo que se mueve según el usuario que no se impone verticalmente y absolutamente.
Por supuesto una didáctica por vivencia no podría encarar todas las disciplinas, no vendría al caso. Inauguraría una didáctica no basada en temática puntual.
El Juego podría verse como un modelo de simulación, un como si, aplicable a orientar –por mímesis– a una enseñanza concreta.
La verdad, naturalmente, aparecerá con la verificación... por ahora no la tenemos.
Se podría hablar de una enseñanza por “resonancia”.
El Juego se lanza al vacío. El alumno lo acepta, se hace cómplice con él, juega y aprende, es decir comienza a comprender la realidad.
Todo reside, por lo tanto, en armar bien el paquete.
Una Facultad sería, en este contexto y simplemente, poco mas que un bien pensado programa de paquetes. Con veinte bien madurados y experimentados paquetes, podríamos garantizar una eficiente resonancia y una excelencia de didáctica.

El sentido. El Juego tiene un Partido, pone en evidencia un Partido.
Como todo “juego en serio” –no un deporte cualquiera, producto de mercado, hecho por y para el lucro...– El Juego es un acto mutante. Una manifiesta transformación.
Este cambio de un estado a otro, en definitiva juego de óntica, Juego – Partido, tiene por oculto o semioculto un mensaje clave: recordarle al humano lo que él es, un momento de transformación, un “algo” que no dura mas que lo necesario para pronunciar las palabras. El juego podría verse como una micro ceremonia laica o un paso “ontológico”.
Así como la tarea diaria y material, la contemplación meditativa hacia la Realidad, el pensamiento de honda seriedad, la comprometida indagación estética, la apasionada interacción familiar y social... la actuación del Juego –intrincada y explosiva lúdica– se ubica como un tiempo indispensable y atómico del currículum del humano. En ese caso no lo alejaríamos demasiado del territorio de la esotérica más seria y consecuente. De allí que, tantas veces, se hable, en ese contexto, de ceremonias, rituales, liturgias laicas (con mayor o menor consecuencia).
Pero, en la lúdica, no ha de pretenderse un rédito material, no se pretenda nunca un rescate de contaduría.
No interesa si se arriba a un “resultado” contable, sea de posición sea de objeto. Más que este, interesa el recorrido... el caminar, que el camino.
Interesa esa experiencia de habernos tropezado con una cara de la Realidad, de la Realidad de allá afuera o de la Realidad de acá adentro.
No interesa el sustantivo evaluable en pesos u objetividades de lucro; sino el verbo, experiencias, vivencias, relojería de conciencia.
Entonces será posible rescatar, más allá de los significados, el sentido que es saldo en vivencias efectivas, instantes de existencia referidos al horizonte del Real.


Gastón Breyer Gabinete de Heurística , FADU . 2003

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jueves, 10 de abril de 2008

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Gastón Breyer y Jorge Ramos Secretario de Investigaciones de la FADU, UBA.

El arte de detectar señales.
En el marco de las Primeras Jornadas de Heurística(1), y a modo de apertura, Gastón Breyer presenta una serie de cuestiones en referencia a la Heurística en una facultad de diseño. Lo que sigue son una serie de extractos de ella, que he editado personalmente.

- La heurística puede verse como una teoría por decir así, una especie de teoría del pensar diseñante y también puede verse en plural las heurísticas como las usa fundamentalmente Abraham Moles como metodologías puntuales fundamentalmente en procesos de diseño.
- …no se olviden que nosotros no podemos hacer una heurística matemática o lógica o geométrica. Nosotros hacemos una heurística del diseñador, es una cosa especial. En cierto modo en eso somos pioneros y entonces aparecen una serie de personajes, generalmente son filósofos como Levinas, como Wittgenstein, como Bachelard, como Lacan, como Lefebvre que aportan muchos datos para construir una heurística del diseño. Hay un gran epistemólogo y estudioso de la investigación científica que es Mario Bunge que concretamente habla de las heurísticas, y el dice: la heurística como un proceso metodológico que se formula en doce etapas. Primero formular el problema. Segundo identificar los constituyentes. Tercero descubrir los presupuestos, las suposiciones. Cuarto localizar el problema, es decir ubicarlo dentro de un paisaje concreto. Quinto definir selección de los modelos. Sexto simplificar. Séptimo analizar el problema. Octavo planificar. Noveno buscar casos análogos de comparación para trasladar de un lado a otro. Décimo trasformación del problema. Once exportar el problema y doce controlar la situación.
Esto es una cosa muy concreta, es un planteo muy lucido que hace Bunge y que nos viene muy bien por que realmente cubre todas las necesidades de un planteo de heurística del diseño.
Polya en ese libro “Como solucionar..” o “Como plantear” define cuatro pasos básicos de la heurística. Primero comprender el problema. Segundo redactar un plan tentativo. Tercero cumplir el plan y cuarto hacer una retrospectiva.
En general todos los epistemólogos o los heurísticos que han abordado este problema mas o menos dan esta misma serie de pasos de la investigación.

- Ahora para ir concretando, que pienso yo de que es la heurística.
Salvando las distancias respecto de heurísticos geómetras, matemáticos o lógicos que no lo somos, para buscar una heurística aplicada al diseño, el primer paso.
A lo largo de todos estos años he pasado por dos pasos heurísticos. Al principio teníamos un panorama bastante claro que aparece en este librito “Heurística del diseño”(2), pero últimamente hemos corregido eso y hemos pasado a un programa mucho mas abierto, es decir, estamos convencidos que esta heurística no es una materia mas, es una metamateria, es una materia sobre las otras materias como podría ser la metodología, como podría ser la teoría general del diseño, como podría ser quizá la semiótica y quizás la matemática.
Entonces pensándolo bien a fondo esto es un problema muy basto y muy abierto.
El pensamiento heurístico es un pensamiento abierto y yo pienso que va seguir siendo así, porque si lo cerramos lo estamos transformando en una cosa concluida, en una cosa terminada. Es decir no estamos frente a una materia lógica o positiva. Estamos frente a un juego que mucho de arte tiene también.
Hay una definición que se me ocurrió de la heurística como el arte de detectar señales, creo que es una linda aproximación, el arte, no la ciencia, el arte de detectar señales.
- La heurística no se enfrenta pero se distancia de la epistemología porque es un pensamiento doxológico, es decir la doxa, o sea la opinión, es un pensamiento opinable la heurística se caracteriza justamente por dar muchas soluciones y el problema es tener muchas soluciones y elegir la que en ese momento parece mas manejable.

- Se presenta también a la heurística como el estudio de los procesos en transformación.
¿y que es un diseño sino un proceso en transformación?.

- Pensar el pensamiento como acto critico. La heurística se retrotrae sobre si misma piensa lo pensado a ver si es valido o no.
Aprender a pensar y enseñar a pensar son los planteos heurísticos típicos, por lo menos para mi. Esta muy ligada a una teoría actual del conocimiento. Y también esta muy ligada por lo menos a mi me ha resultado muy interesante los aportes de lo que se llama filosofía para los niños.
En ultimo termino podríamos definir a la heurística como el estudio de métodos para pensar. Pero fundamentalmente, vuelvo sobre lo dicho antes, es un pensamiento abierto. La heurística se hace sobre al marcha, no esta echa, no esta cerrada, quizá nunca termine de estar echa o estar cerrada. Un pensamiento como diría Vátimo a media luz, es un pensamiento tentativo, incierto, impreciso, esos son los términos que usa A. Moles para definir la heurística. Tentativo, incierto, impreciso, sobre la marcha, no pretender con una frase, con exposición discursiva, no pretender cerrar ese hecho tan complejo y tan lábil.
La heurística también hace al estudio profundo entre los momentos de constancia y los momentos de transformación, es decir, ve al diseño como una serie de encadenamientos de eslabones entre momentos de constancia, de estabilidad de fijeza y momentos de trasformación.

- La vieja definición de la heurística decía es el estudio del problema, planteo de los problemas, no tanto la solución, sino el planteo del problema, y en ese sentido el problema de la novedad. Descubrir, inventar, crear y mostrar son los eternos capítulos de una heurística.
Para ir definiendo mas apretadamente, volvemos a decir la heurística es una metamateria. No es una disciplina especificamente de contenido, sino que es una disciplina del hacer. Por eso es que nosotros cuando en una oportunidad empezamos a hacer ese juego que llamamos “El juego de las estafas”(3) hablamos del conocimiento por resonancia frente a una enseñanza de conocimiento por acopio. Una cosa es acopiar en el alumno, en el discípulo, en el diseñador, acopiarle información. Otra cosa es darle metodología, caminos de trabajo, o sea realmente hacer lo que llamamos una enseñanza por resonancia. Donde se apunta mas a la construcción del sujeto que a la construcción de un objeto. Lo que interesa es formar un diseñador, formar un pensador.


Gastón Breyer 24 de noviembre de 2006 FADU, UBA.

1 El 24 de noviembre de 2006 se realizaron las 1° Jornadas de Heurística en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA, en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

2 Heurística del diseño (recientemente reeditado) , Gastón Breyer. Editorial: Nobuko
3 Breyer a creado una serie de juegos para ser utilizados pedagógicamente. El juego de las estafas es uno de ellos y ha sido jugado por primera vez en octubre de 2007 en la FADU, UBA.
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domingo, 16 de marzo de 2008

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La apertura heurística.
Precisamente la Heurística desborda la Epistemología en tanto esta última sólo se aboca al estudio del pensamiento abstracto, científico, racional. Los demás modos del pensar no merecen su consideración; pero la Heurística establece la dialéctica entre este pensamiento sistemático y el pensamiento concreto.
Debiéramos hacer un último intento para definir o situar delimitadamente la Heurística.
De todos modos tal definición no dejaría de ser una aproximación relativamente particularizada y temporal sin pretender exhaustivar un abordaje multisectorial. Nuestro punto de vista será siempre el Diseño.En este sentido la Heurística se nos aparece orientándose progresivamente y más eslabonada al pensar concreto, el cual perfila como complejo, más conexo al relativismo del momento, más entramado a lo total del ser humano y de la sociedad.
Mejor aún podríamos decir que la Heurística se nos aclara y delimita precisamente en la dialéctica subtendida entre ambas decisiones polares del pensamiento abstracto y del pensamiento concreto.
La Heurística actual desbordando "la problemática del problema" se ofrece como la meditación sobre el pensar mismo, su sentido, su aparición con el ser humano, sus alcances y límites.
La Heurística se preocupa y ocupa seriamente para instalar y comprender al pensamiento abstracto en su sitio de preeminencia poco respetuosa del abanico de los otros modos del pensar- hacer humanos.
La Heurística se solaza en el movimiento pendular de un área del pensar posible a un área del pensar imposible; entre lo probable y lo inefable; entonces estarán involucrados los planos del consciente y del inconsciente, de lo particular y lo público, de lo actual y lo histórico y futuro.
En definitiva, lo que más puede interesarnos es la dialéctica subtendida entre el representar y el presentar; entre la idea y el objeto y, retomando el tema de la imaginación, la intuición, la invención y la imitación, con él estaríamos programando un Diseño en toda su extensión y sentido.


Gastón Breyer Heurística del Diseño, Cuadernos de Cátedra.
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Los modos del pensar. Con esta denominación entendemos encarar el pensamiento humano bajo una perspectiva bien contemporánea y que en estos últimos años ha sumido particular importancia.
No desarrollaremos el tema, por cuanto su extensión no tiene cabida en esta oportunidad.
Haremos tan sólo algunas consideraciones.

Debiéramos, en primer lugar retomar el tema de la ameba.

En segundo lugar, la ciencia y la antropología contemporánea han definido positivamente la sospecha -y aún más que la sospecha- la convicción en cuanto a que la mente humana y su desempeño no se puede acomodar o encerrar en una única o globalizada unidad funcional. Hay que suponer entonces que más bien se abre en un abanico de “modos del pensar” que responden a centros de tareas orientados a destinos diversos. Tales destinos pueden verse como áreas operativas del pensar-hacer centrados en temáticas y modos del encarar la realidad. Seguramente tales operativos responden a zonas cerebrales y a modos complejos del pensar-hacer socializado y orientado.

Los modos del pensar pueden ser vistos como estructuras de comportamiento mental-somático (operativos y operaciones) orientados cada una de ellos a áreas del quehacer social: artista, científico, técnico, filósofo, poeta, artesano, etc.
Por supuesto que habrá de verse en estas áreas más bien el vector que estructura que exactamente los límites que entre una y otra y que pueden ser, a veces, muy blandos y dúctiles.

El hombre actúa y piensa dirigido por vectores que definen áreas de especialización. Cada área de la posibilidad del hombre de hacer-pensar tendrá su perfil propio, sus límites de incumbencia o aplicación, su modelo que lo describe.


Gastón Breyer Heurística del Diseño, Cuadernos de Cátedra.
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Temas básicos. La Heurística como disciplina autónoma - dentro de una teoría del conocimiento - ha arribado a su mayoría de edad. En este momento quedan deslindados tres vectores operativos que encolumnan a los investigadores: el psicológico, el lógico - matemático y el técnico - metodológico apuntando al diseño: aquí incluiríamos los enfoques estético y poético.
La bibliografía normal cuenta con unos trescientos títulos; pero anualmente los estudios puntuales y experimentales son multitudinarios.
La Heurística como teoría del pensar innovativo, entronca con una teoría psicológico -filosófica de la invención.
La Heurística debe enseñar un pensar abierto.El término creatividad y creación lo rechazamos básicamente por su ambigüedad.
Académicamente este término designa procesos circunscriptos al área o momento de la construcción -invención estética, no se habla de creación en el campo de lo cotidiano, de la técnica ni de lo científico.

Se insiste en la analogía del proceso creativo con respecto al tema de plantear y resolver problemas.
Al respecto cabe recordar aquello de resolver problemas y/o plantear problemas, con instancias heurísticas y psicológicas muy distintas.
Se debe señalar también y subrayar aquellas distinciones fundamentales entre tipos o modos del pensar, el tema de los modelos respectivos y la noción de “Mapas de la Mente”.

Entre los muchos modelos con los cuales la teoría de la invención trabaja, merece señalarse el de Piaget, notoriamente interesante para el artista: el modelo de la adaptación (acomodación y asimilación). Un segundo aspecto es puntuar los datos que caracterizan al acto inventor - creador. La creación como la captación e integración de datos heterogéneos, aspectos paradójicos y contradictorios para armar estructuras con el sentido de universos del discurso.
La posibilidad del intelecto y la imaginación para encontrar relaciones entre factores distantes, obtener entidades nuevas, en conjuntos solidarios.
La capacidad de buscar y encontrar lo nuevo, lo distinto, un mundo abierto, con novísimos paisajes, y sentidos.


Gastón Breyer Heurística del Diseño, Cuadernos de Cátedra.
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Definiciones. La Heurística es una disciplina de contenido filosófico - lógico que desarrollaron los griegos.
El término – así escrito con H ó sin ella – es incuestionablemente griego; pero su historia – ontogenia y filogenia – dista bastante de ser clara y precisa.
Como en el fondo plantea una problemática de imaginación – razonamiento, fantasía - lógica, invención o novedad -reiteración o duplicación, bien pudo haber sido pensada entre caldeos o egipcios en disquisiciones mítico - empíricas para dar cimiento a sus cosmogonías –. De hecho lo propio podríamos o debiéramos suponer para la profunda hermenéutica que iniciaban los sabios y místicos en el extremo Oriente.
Pero de ésto no se pueden proponer más que suposiciones o hipótesis, las cuales por ahora, no pretenderíamos encarar.
Entre los griegos su presencia o aparición, sus referencias e incluso el término son también oscilantes, a veces muy imprecisos y erráticos.
Lo que sí podría afirmarse, con más fundamento, es que
fue reivindicada preferentemente por los filósofos de orientación matemática y en especial geométrica.
Aquí pareciera definirse un lugar y un sentido más cabal.
Como opinión personal y tentativa nosotros propondríamos la suposición de que creció su vigencia con las últimas escuelas filosóficas de los ep
icúreos, estoicos y más aun de los escépticos hasta llegar a Séneca y Marco Aurelio.
De hecho su problemática – aunque bajo otros apelativos – debió tener vigencia y gran relevancia en ocasión de la irrupción del pensamiento judeo c
ristiano.
Verdad revelada y verdad experimental, no hay duda, caben plenamente dentro de la problemática de una Heurística en tanto dilema y grados del saber, fundamentos del mismo origen, sentido y relevancia de las verdades.
De todos modos el vocablo tiene una azarosa historia
, cae en desuso, se esfuma, se oculta, desaparece. No pudo menos que estar implícito en las complejas y abstractas polémicas escolásticas, comenzando por la exégesis de San Agustín y de la Patrística.
De hecho reaparece – aunque tácitamente – en la hermenéutica profusa y notable de los grandiosos protorrenacentistas y humanistas italianos Petrarca, Valla, Ficino, Pico della Mirándola y Pomponazzi, los más relevantes.
Montaigne, Thomas Moro, Francis Bacon, como repr
esentantes del giro cientificísta son heurísticos de raza.
El mismo “Discurso del Método” importa una Heurística de fondo.
Después la Heurística parece quedar como patrimonio, otra vez, del pensamiento matemático - geométrico, el caso de Euler.

De Leibnitz se conserva un testimonio fidedigno cuando acuña la terminología del “Ars Inveniendi” que hace escuela y con lo cual posa los cimientos del pensamiento moderno y de los planteos metodológicos de la disciplina.
De allí en más el camino y la vocación lógico matemático – geométrica queda jalonado por nombres ilustres.
Pero lo que interesa apuntar y subrayar – por cuanto no es asumido ni aún reconocido – por la teoría filosófico epistemológica contemporánea es la presencia activa y determinante del enfoque heurístico en la cultura actual.

En el cuadro, un intento de sistemática.

Todo esto pues, llama la atención y se proyecta con luz, energía y decisión sobre la tarea del diseñador, del artista, pero también del artesano, del técnico, del científico.
Tal multisemia denuncia un fuerte componente dialéctico, una sostenida apertura filosófica.
De ahora en adelante insistiremos y repetiremos la fórmula de la Heurística como “momento de invención, descubrimiento”.


Gastón Breyer | Heurística del Diseño, Cuadernos de Cátedra.



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sábado, 2 de febrero de 2008

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La Heuristica en el marco de una Facultad de Diseño. Una primera pregunta se impone.
¿La Facultad, en su actitud didáctica, debe acomodarse a los modos del mercado o debe constituir- imaginar propuestas propias, autónomas y saludables enraizadas en verdades y realidades históricas aún cuando ellas conduzcan a actitudes contestatarias?
¿Debe formarse un diseñador hábil y capaz de acomodarse a las circunstancias de la oferta- demanda? ¿Deben, en ese sentido, enseñarse los trucos y o mimetizar los modos que anualmente nos llegan del norte?.
¿Puede la enseñanza del diseño basarse o conformarse con el plagio consciente o inconsciente del material de las lujosas publicaciones foráneas? ¿Pueden aceptarse, sin más y sumisamente, los gustos y veleidades de un comitente deformado en su personalidad, debe competirse en los términos de la neurótica búsqueda de crecientes porcentajes de novedad? Y, ¿vale o sirve o basta la novedad por la novedad misma?.
Los modos del mercado han demostrado su radical obsolescencia o, mejor digamos, su innata morbosidad.
Su artificiosidad, su inconfesada voluntad de impactar y agredir, su dependencia de factores extraños, su incapacidad de garantizar una estabilidad emocional o su culposa connivencia en provocar artificialmente la inestabilidad para lucrar con ella; su manifiesto desconocimiento o negación de todo lo que podría consolidar el signo de lo auténtico, propio, nacional y democrático, todo lo cual desemboca inevitablemente en el desarraigo, la fragmentación, la marginación…

El diseñador es educado en el manejo de tics oportunos que hacen las veces de fórmulas pero que delatan obediencias debidas, intereses meramente de mercado y, en definitiva claudicaciones, vaciamientos y frustraciones.

¡La novedad vende! Y así se destruye toda labor seria, consciente, independiente, modesta pero severa y se liquida la maduración de las personalidades o individualidades.

El diagnóstico ya fué cumplido por los frankfurtianos de las primeras décadas del siglo, siguiendo antecedentes, presunciones y profecías de Spengler, Simmel y otros. No agregamos nada nuevo, lo sabemos, sin embargo sabemos también que debe ser repetido una vez y otra vez el mensaje de advertencia.

Debemos pues suponer que se impone tomar conciencia y, en caso necesario, cumplir un giro de ciento ochenta grados.
Incumbe al diseño como operación, en su metodología y sentido y a la didáctica.

Aún aceptando las evidentes diferencias entre el diseño de una obra de arquitectura, el de una cuchara, una silla, un afiche o una película de cine… y que exigen consideraciones que ahora no es el caso hacer… es evidente que un diseño - como apertura de proyecto, como acto de decisión, como coherencia de heurística implícita- exige la sustentación en una lógica, una metodología, un sistema, una teoría.
Y, lo fundamental, hoy en día y a la altura y complejidad del presente, es tener plena conciencia que las negaciones u oposiciones por sí no llevan a nada y que es imprescindible aceptar bivalencias, multisemias, polaridades dialécticas para comprender y asumir lo inesperado, lo confuso y difuso, la turbulencia, el capricho, la improvisación, el cambio, la versatilidad, la absoluta libertad.
Dentro de esa escena de caótica movilidad, a velocidades inauditas, inconcebibles para otras épocas, debemos trabajar, comprender y aprender y enseñar si posible.

La Academia fué rígida pero tenía su modelo y éste actuaba como reaseguro contra veleidades.
El Funcionalismo también fue rígido y también tuvo su modelo para aventar modas y veleidades.
La Academia y el Funcionalismo hicieron escuela.
En cuanto a nuestra situación –en un tiempo de perpetua crisis, en el extremo del mundo y sin lapsos de paciencia ni sustentos históricos ni fundamentos propios- nuestra situación nos obliga a trabajar y pensar y resolver sobre la marcha.
El Postmodernismo que se nos endilga, sin mucho recaudo, supone o supondría haber transitado cabalmente y haber superado el modernismo.
¿Pero, lo hemos transitado y superado, efectivamente?
¿O es acaso otro momento de la moda que se nos quiere exigir?
¿Cómo hacer, entonces, para exponer una didáctica más o menos sustentable y razonable que aclare las mentes en vez de crispar con estridencias?
Siempre –casi por definición y arraigo cultural- la didáctica se basa en un sello de experiencia.
Desde siempre –por lo menos en los territorios del arte- el peso de una experiencia artesanal fué el vector que sostuvo a la didáctica. Se enseñaba según se había hecho y o se hacía y según una tradición.
Pero, en el presente, esta experiencia o es casi imposible o es totalmente insuficiente o es decididamente inoportuna.
La velocidad de cambio atenta desde los cimientos y todo discurso es ya viejo cuando se terminó de redactar.

El problema es mucho más serio de lo que aún podemos imaginarlo cuando del territorio del diseño se pasa directamente a los niveles del pensamiento sin más.

Los programas de estudio, de investigación, los mismo planteos temáticos tienen una vida útil mínima, muy cerca de lo instantáneo.
Es natural entonces que se expanda una profunda desconfianza a la teoría, en tanto supone una fundamentación con perspectiva.

A pesar de todos los aportes negativos o criterios expuestos más arriba queda en claro, en definitiva, la necesidad del método y la teoría en la didáctica.
Un planteo al día de la didáctica actual en nuestra Facultad debiera comenzar por depurar y precisar la terminología a usar.
Esto no es, como podría parecer, un tema menor.
En el área del diseño visual la terminología técnica o más o menos técnica, la terminología de moda o conyuntural más los repertorios que desarrollan grupos o individuos diseñadores puede muy bien rondar los doscientos vocablos específicos. En esos repertorios hay, por lo general, una total arbitrariedad, oscuridad, confusión y superposiciones y utilización caprichosa.
Este es un tema que debiera exigirse la Facultad a sí misma. Cada cátedra al comienzo de su curso debiera exponer su vocabulario técnico y explicitar alcances o hermenéuticas.


Gastón Breyer Heurística del Diseño, Cuadernos de Cátedra.
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martes, 8 de mayo de 2007

1 | Ameba. Gastón Breyer


Cuando comencé mi curso de heurística, escribí en un buscador: “ameba/buscar imagen.
Esta es una de las imágenes que apareció. La imprimí y la pegué en mi cuaderno. No se muy bien porque me atrajo tanto.

Para Gastón Breyer (1) la Ameba es un modelo que tiene cuatro factores:

1) El cuerpo o campo sémico o del asunto. Este cuerpo es movedizo, indeterminado, crece, se mueve, se concentra, lanza ………., tiene superposiciones, etc.
2) El cuerpo tiene límites. Éstos no son precisos ni estabilizados pero, de alguna manera, dibujan un lleno sobre un vacío, una masa compacta, dinámica pero densa sobre un fondo.
3) Una vacuola. Espacio neutro, a ocupar, en el centro de la ameba y que sería resuelta por la “esencia” del tema o asunto.
4) Un fondo neutro.

La idea es que cada área, campo o cuerpo de significación, adherida o convergente a una idea temática esencial puede representarse con esta forma ameboidal.
Una ameba es como una asignatura, una disciplina, una teoría o una propuesta natural o humano- social.
Lo que se busca es congregar en la ameba nociones afines o pertinentes a una temática, y evidenciar el registro de vocablos pertinentes. De ese modo, ese registro permitirá encontrar jerarquías y subregiones de subsistemas y construir a partir de la ameba un cuadro de coherencia lógico - geométrico.
De una ameba - como registro desordenado y amorfo se pasará en un proceso lógico a un cuerpo geométrico, eventualmente un poliedro en el tiempo (por ejemplo un cubo), definido por conceptos relativos y jerarquizados y tal que se pueden representar por una forma geométrica espacial.


(1) Gastón Breyer Heurística del diseño.
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