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domingo, 16 de marzo de 2008

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La apertura heurística.
Precisamente la Heurística desborda la Epistemología en tanto esta última sólo se aboca al estudio del pensamiento abstracto, científico, racional. Los demás modos del pensar no merecen su consideración; pero la Heurística establece la dialéctica entre este pensamiento sistemático y el pensamiento concreto.
Debiéramos hacer un último intento para definir o situar delimitadamente la Heurística.
De todos modos tal definición no dejaría de ser una aproximación relativamente particularizada y temporal sin pretender exhaustivar un abordaje multisectorial. Nuestro punto de vista será siempre el Diseño.En este sentido la Heurística se nos aparece orientándose progresivamente y más eslabonada al pensar concreto, el cual perfila como complejo, más conexo al relativismo del momento, más entramado a lo total del ser humano y de la sociedad.
Mejor aún podríamos decir que la Heurística se nos aclara y delimita precisamente en la dialéctica subtendida entre ambas decisiones polares del pensamiento abstracto y del pensamiento concreto.
La Heurística actual desbordando "la problemática del problema" se ofrece como la meditación sobre el pensar mismo, su sentido, su aparición con el ser humano, sus alcances y límites.
La Heurística se preocupa y ocupa seriamente para instalar y comprender al pensamiento abstracto en su sitio de preeminencia poco respetuosa del abanico de los otros modos del pensar- hacer humanos.
La Heurística se solaza en el movimiento pendular de un área del pensar posible a un área del pensar imposible; entre lo probable y lo inefable; entonces estarán involucrados los planos del consciente y del inconsciente, de lo particular y lo público, de lo actual y lo histórico y futuro.
En definitiva, lo que más puede interesarnos es la dialéctica subtendida entre el representar y el presentar; entre la idea y el objeto y, retomando el tema de la imaginación, la intuición, la invención y la imitación, con él estaríamos programando un Diseño en toda su extensión y sentido.


Gastón Breyer Heurística del Diseño, Cuadernos de Cátedra.
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Los modos del pensar. Con esta denominación entendemos encarar el pensamiento humano bajo una perspectiva bien contemporánea y que en estos últimos años ha sumido particular importancia.
No desarrollaremos el tema, por cuanto su extensión no tiene cabida en esta oportunidad.
Haremos tan sólo algunas consideraciones.

Debiéramos, en primer lugar retomar el tema de la ameba.

En segundo lugar, la ciencia y la antropología contemporánea han definido positivamente la sospecha -y aún más que la sospecha- la convicción en cuanto a que la mente humana y su desempeño no se puede acomodar o encerrar en una única o globalizada unidad funcional. Hay que suponer entonces que más bien se abre en un abanico de “modos del pensar” que responden a centros de tareas orientados a destinos diversos. Tales destinos pueden verse como áreas operativas del pensar-hacer centrados en temáticas y modos del encarar la realidad. Seguramente tales operativos responden a zonas cerebrales y a modos complejos del pensar-hacer socializado y orientado.

Los modos del pensar pueden ser vistos como estructuras de comportamiento mental-somático (operativos y operaciones) orientados cada una de ellos a áreas del quehacer social: artista, científico, técnico, filósofo, poeta, artesano, etc.
Por supuesto que habrá de verse en estas áreas más bien el vector que estructura que exactamente los límites que entre una y otra y que pueden ser, a veces, muy blandos y dúctiles.

El hombre actúa y piensa dirigido por vectores que definen áreas de especialización. Cada área de la posibilidad del hombre de hacer-pensar tendrá su perfil propio, sus límites de incumbencia o aplicación, su modelo que lo describe.


Gastón Breyer Heurística del Diseño, Cuadernos de Cátedra.
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Temas básicos. La Heurística como disciplina autónoma - dentro de una teoría del conocimiento - ha arribado a su mayoría de edad. En este momento quedan deslindados tres vectores operativos que encolumnan a los investigadores: el psicológico, el lógico - matemático y el técnico - metodológico apuntando al diseño: aquí incluiríamos los enfoques estético y poético.
La bibliografía normal cuenta con unos trescientos títulos; pero anualmente los estudios puntuales y experimentales son multitudinarios.
La Heurística como teoría del pensar innovativo, entronca con una teoría psicológico -filosófica de la invención.
La Heurística debe enseñar un pensar abierto.El término creatividad y creación lo rechazamos básicamente por su ambigüedad.
Académicamente este término designa procesos circunscriptos al área o momento de la construcción -invención estética, no se habla de creación en el campo de lo cotidiano, de la técnica ni de lo científico.

Se insiste en la analogía del proceso creativo con respecto al tema de plantear y resolver problemas.
Al respecto cabe recordar aquello de resolver problemas y/o plantear problemas, con instancias heurísticas y psicológicas muy distintas.
Se debe señalar también y subrayar aquellas distinciones fundamentales entre tipos o modos del pensar, el tema de los modelos respectivos y la noción de “Mapas de la Mente”.

Entre los muchos modelos con los cuales la teoría de la invención trabaja, merece señalarse el de Piaget, notoriamente interesante para el artista: el modelo de la adaptación (acomodación y asimilación). Un segundo aspecto es puntuar los datos que caracterizan al acto inventor - creador. La creación como la captación e integración de datos heterogéneos, aspectos paradójicos y contradictorios para armar estructuras con el sentido de universos del discurso.
La posibilidad del intelecto y la imaginación para encontrar relaciones entre factores distantes, obtener entidades nuevas, en conjuntos solidarios.
La capacidad de buscar y encontrar lo nuevo, lo distinto, un mundo abierto, con novísimos paisajes, y sentidos.


Gastón Breyer Heurística del Diseño, Cuadernos de Cátedra.
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Definiciones. La Heurística es una disciplina de contenido filosófico - lógico que desarrollaron los griegos.
El término – así escrito con H ó sin ella – es incuestionablemente griego; pero su historia – ontogenia y filogenia – dista bastante de ser clara y precisa.
Como en el fondo plantea una problemática de imaginación – razonamiento, fantasía - lógica, invención o novedad -reiteración o duplicación, bien pudo haber sido pensada entre caldeos o egipcios en disquisiciones mítico - empíricas para dar cimiento a sus cosmogonías –. De hecho lo propio podríamos o debiéramos suponer para la profunda hermenéutica que iniciaban los sabios y místicos en el extremo Oriente.
Pero de ésto no se pueden proponer más que suposiciones o hipótesis, las cuales por ahora, no pretenderíamos encarar.
Entre los griegos su presencia o aparición, sus referencias e incluso el término son también oscilantes, a veces muy imprecisos y erráticos.
Lo que sí podría afirmarse, con más fundamento, es que
fue reivindicada preferentemente por los filósofos de orientación matemática y en especial geométrica.
Aquí pareciera definirse un lugar y un sentido más cabal.
Como opinión personal y tentativa nosotros propondríamos la suposición de que creció su vigencia con las últimas escuelas filosóficas de los ep
icúreos, estoicos y más aun de los escépticos hasta llegar a Séneca y Marco Aurelio.
De hecho su problemática – aunque bajo otros apelativos – debió tener vigencia y gran relevancia en ocasión de la irrupción del pensamiento judeo c
ristiano.
Verdad revelada y verdad experimental, no hay duda, caben plenamente dentro de la problemática de una Heurística en tanto dilema y grados del saber, fundamentos del mismo origen, sentido y relevancia de las verdades.
De todos modos el vocablo tiene una azarosa historia
, cae en desuso, se esfuma, se oculta, desaparece. No pudo menos que estar implícito en las complejas y abstractas polémicas escolásticas, comenzando por la exégesis de San Agustín y de la Patrística.
De hecho reaparece – aunque tácitamente – en la hermenéutica profusa y notable de los grandiosos protorrenacentistas y humanistas italianos Petrarca, Valla, Ficino, Pico della Mirándola y Pomponazzi, los más relevantes.
Montaigne, Thomas Moro, Francis Bacon, como repr
esentantes del giro cientificísta son heurísticos de raza.
El mismo “Discurso del Método” importa una Heurística de fondo.
Después la Heurística parece quedar como patrimonio, otra vez, del pensamiento matemático - geométrico, el caso de Euler.

De Leibnitz se conserva un testimonio fidedigno cuando acuña la terminología del “Ars Inveniendi” que hace escuela y con lo cual posa los cimientos del pensamiento moderno y de los planteos metodológicos de la disciplina.
De allí en más el camino y la vocación lógico matemático – geométrica queda jalonado por nombres ilustres.
Pero lo que interesa apuntar y subrayar – por cuanto no es asumido ni aún reconocido – por la teoría filosófico epistemológica contemporánea es la presencia activa y determinante del enfoque heurístico en la cultura actual.

En el cuadro, un intento de sistemática.

Todo esto pues, llama la atención y se proyecta con luz, energía y decisión sobre la tarea del diseñador, del artista, pero también del artesano, del técnico, del científico.
Tal multisemia denuncia un fuerte componente dialéctico, una sostenida apertura filosófica.
De ahora en adelante insistiremos y repetiremos la fórmula de la Heurística como “momento de invención, descubrimiento”.


Gastón Breyer | Heurística del Diseño, Cuadernos de Cátedra.



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sábado, 2 de febrero de 2008

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La Heuristica en el marco de una Facultad de Diseño. Una primera pregunta se impone.
¿La Facultad, en su actitud didáctica, debe acomodarse a los modos del mercado o debe constituir- imaginar propuestas propias, autónomas y saludables enraizadas en verdades y realidades históricas aún cuando ellas conduzcan a actitudes contestatarias?
¿Debe formarse un diseñador hábil y capaz de acomodarse a las circunstancias de la oferta- demanda? ¿Deben, en ese sentido, enseñarse los trucos y o mimetizar los modos que anualmente nos llegan del norte?.
¿Puede la enseñanza del diseño basarse o conformarse con el plagio consciente o inconsciente del material de las lujosas publicaciones foráneas? ¿Pueden aceptarse, sin más y sumisamente, los gustos y veleidades de un comitente deformado en su personalidad, debe competirse en los términos de la neurótica búsqueda de crecientes porcentajes de novedad? Y, ¿vale o sirve o basta la novedad por la novedad misma?.
Los modos del mercado han demostrado su radical obsolescencia o, mejor digamos, su innata morbosidad.
Su artificiosidad, su inconfesada voluntad de impactar y agredir, su dependencia de factores extraños, su incapacidad de garantizar una estabilidad emocional o su culposa connivencia en provocar artificialmente la inestabilidad para lucrar con ella; su manifiesto desconocimiento o negación de todo lo que podría consolidar el signo de lo auténtico, propio, nacional y democrático, todo lo cual desemboca inevitablemente en el desarraigo, la fragmentación, la marginación…

El diseñador es educado en el manejo de tics oportunos que hacen las veces de fórmulas pero que delatan obediencias debidas, intereses meramente de mercado y, en definitiva claudicaciones, vaciamientos y frustraciones.

¡La novedad vende! Y así se destruye toda labor seria, consciente, independiente, modesta pero severa y se liquida la maduración de las personalidades o individualidades.

El diagnóstico ya fué cumplido por los frankfurtianos de las primeras décadas del siglo, siguiendo antecedentes, presunciones y profecías de Spengler, Simmel y otros. No agregamos nada nuevo, lo sabemos, sin embargo sabemos también que debe ser repetido una vez y otra vez el mensaje de advertencia.

Debemos pues suponer que se impone tomar conciencia y, en caso necesario, cumplir un giro de ciento ochenta grados.
Incumbe al diseño como operación, en su metodología y sentido y a la didáctica.

Aún aceptando las evidentes diferencias entre el diseño de una obra de arquitectura, el de una cuchara, una silla, un afiche o una película de cine… y que exigen consideraciones que ahora no es el caso hacer… es evidente que un diseño - como apertura de proyecto, como acto de decisión, como coherencia de heurística implícita- exige la sustentación en una lógica, una metodología, un sistema, una teoría.
Y, lo fundamental, hoy en día y a la altura y complejidad del presente, es tener plena conciencia que las negaciones u oposiciones por sí no llevan a nada y que es imprescindible aceptar bivalencias, multisemias, polaridades dialécticas para comprender y asumir lo inesperado, lo confuso y difuso, la turbulencia, el capricho, la improvisación, el cambio, la versatilidad, la absoluta libertad.
Dentro de esa escena de caótica movilidad, a velocidades inauditas, inconcebibles para otras épocas, debemos trabajar, comprender y aprender y enseñar si posible.

La Academia fué rígida pero tenía su modelo y éste actuaba como reaseguro contra veleidades.
El Funcionalismo también fue rígido y también tuvo su modelo para aventar modas y veleidades.
La Academia y el Funcionalismo hicieron escuela.
En cuanto a nuestra situación –en un tiempo de perpetua crisis, en el extremo del mundo y sin lapsos de paciencia ni sustentos históricos ni fundamentos propios- nuestra situación nos obliga a trabajar y pensar y resolver sobre la marcha.
El Postmodernismo que se nos endilga, sin mucho recaudo, supone o supondría haber transitado cabalmente y haber superado el modernismo.
¿Pero, lo hemos transitado y superado, efectivamente?
¿O es acaso otro momento de la moda que se nos quiere exigir?
¿Cómo hacer, entonces, para exponer una didáctica más o menos sustentable y razonable que aclare las mentes en vez de crispar con estridencias?
Siempre –casi por definición y arraigo cultural- la didáctica se basa en un sello de experiencia.
Desde siempre –por lo menos en los territorios del arte- el peso de una experiencia artesanal fué el vector que sostuvo a la didáctica. Se enseñaba según se había hecho y o se hacía y según una tradición.
Pero, en el presente, esta experiencia o es casi imposible o es totalmente insuficiente o es decididamente inoportuna.
La velocidad de cambio atenta desde los cimientos y todo discurso es ya viejo cuando se terminó de redactar.

El problema es mucho más serio de lo que aún podemos imaginarlo cuando del territorio del diseño se pasa directamente a los niveles del pensamiento sin más.

Los programas de estudio, de investigación, los mismo planteos temáticos tienen una vida útil mínima, muy cerca de lo instantáneo.
Es natural entonces que se expanda una profunda desconfianza a la teoría, en tanto supone una fundamentación con perspectiva.

A pesar de todos los aportes negativos o criterios expuestos más arriba queda en claro, en definitiva, la necesidad del método y la teoría en la didáctica.
Un planteo al día de la didáctica actual en nuestra Facultad debiera comenzar por depurar y precisar la terminología a usar.
Esto no es, como podría parecer, un tema menor.
En el área del diseño visual la terminología técnica o más o menos técnica, la terminología de moda o conyuntural más los repertorios que desarrollan grupos o individuos diseñadores puede muy bien rondar los doscientos vocablos específicos. En esos repertorios hay, por lo general, una total arbitrariedad, oscuridad, confusión y superposiciones y utilización caprichosa.
Este es un tema que debiera exigirse la Facultad a sí misma. Cada cátedra al comienzo de su curso debiera exponer su vocabulario técnico y explicitar alcances o hermenéuticas.


Gastón Breyer Heurística del Diseño, Cuadernos de Cátedra.
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martes, 8 de mayo de 2007

1 | Ameba. Gastón Breyer


Cuando comencé mi curso de heurística, escribí en un buscador: “ameba/buscar imagen.
Esta es una de las imágenes que apareció. La imprimí y la pegué en mi cuaderno. No se muy bien porque me atrajo tanto.

Para Gastón Breyer (1) la Ameba es un modelo que tiene cuatro factores:

1) El cuerpo o campo sémico o del asunto. Este cuerpo es movedizo, indeterminado, crece, se mueve, se concentra, lanza ………., tiene superposiciones, etc.
2) El cuerpo tiene límites. Éstos no son precisos ni estabilizados pero, de alguna manera, dibujan un lleno sobre un vacío, una masa compacta, dinámica pero densa sobre un fondo.
3) Una vacuola. Espacio neutro, a ocupar, en el centro de la ameba y que sería resuelta por la “esencia” del tema o asunto.
4) Un fondo neutro.

La idea es que cada área, campo o cuerpo de significación, adherida o convergente a una idea temática esencial puede representarse con esta forma ameboidal.
Una ameba es como una asignatura, una disciplina, una teoría o una propuesta natural o humano- social.
Lo que se busca es congregar en la ameba nociones afines o pertinentes a una temática, y evidenciar el registro de vocablos pertinentes. De ese modo, ese registro permitirá encontrar jerarquías y subregiones de subsistemas y construir a partir de la ameba un cuadro de coherencia lógico - geométrico.
De una ameba - como registro desordenado y amorfo se pasará en un proceso lógico a un cuerpo geométrico, eventualmente un poliedro en el tiempo (por ejemplo un cubo), definido por conceptos relativos y jerarquizados y tal que se pueden representar por una forma geométrica espacial.


(1) Gastón Breyer Heurística del diseño.
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