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Foto de Frank Bauer.
Mauricio Kagel (Buenos Aires, 1931-Colonia, 2008) uno de los compositores más prominentes de los últimos tiempos murió a los 76 años en el pasado mes de setiembre.
A modo de un sencillo homenaje cito una entrevista que le hicieran meses antes de su muerte .
A usted se le describe como polifacético o interdisciplinario.
La música es un arte realista. La ambición del público es escuchar música absoluta. Una sinfonía, un cuarteto, cualquier música instrumental, es percibida como algo abstracto, como un fin en sí misma. Pero, en su origen, cada pieza musical es una carta de amor. Cuando uno escucha música, ésta despierta otras sensaciones y sentimientos que se perciben al mismo tiempo. Cuando se compone pasa algo parecido: surgen en la nuca, bien dentro de la cabeza, imágenes, sensaciones y sentimientos. Por eso, cada partitura es una carta de amor en la que el autor expresa estos sentimientos. La música siempre los expresa y de ahí surge la necesidad de llevarlos también al público mediante la prolongación del sonido en el gesto visual.
¿El teatro instrumental se inscribe en un proceso general de gestualización del sonido, incluyendo ruido y silencio?
El teatro instrumental es una exacerbación del gesto, en realidad. Es la inclusión del gesto como parte fundamental del acto del concierto. Cuando un pianista sale al escenario y ajusta la banqueta del piano, es sólo un gesto del pianista; pero si eso se repite cuatro o cinco veces por cada pieza que toque, o lo hace continuamente durante varios minutos, entonces ya es teatro. El teatro instrumental plasma eso en la partitura y en su realización sobre el escenario.
Usted conoció bien a John Cage ¿En qué se parece su forma de crear música y en qué se diferencia?
Hay una diferencia fundamental: para mí, el azar no es una religión. En la música de Cage, en cambio, es un elemento sustancial. Yo pienso que el artista debe decidir dónde puede y dónde no puede intervenir el azar, ya que es el artista el que debe tener el control de su obra. No existe el arte si el artista no impone, o al menos respeta, una jerarquía en los materiales.
El carácter de su música se ha hecho con los años más irónico e imaginativo para llegar en ocasiones a una simplicidad infantil ¿Podría explicarnos la evolución de su música?
Es muy simple. No tengo ninguna posición ideológica respecto de la música. La verdad absoluta no existe y la verdad impuesta se convierte en la no verdad. Se trata de usar los medios que requiere aquello que quiera expresar en cada momento.
¿Es el consejo que da a los jóvenes creadores?
Sí. Siempre la honestidad: ser honrados consigo mismos y no escribir pensando en modas ni mercados.
Extracto de una entrevista publicada en EL País, el 02/06/2008.
Continua...
