11 | El sentido común. Manuel Oñat Parra
El “sentido común” es considerado peyorativamente por la tradición racionalista como un pensamiento “popular” o “común”, en el que se expresa lo mínimo en el entendimiento humano: “El sentido común representa sólo el papel de una capacidad natural, no cultivada, preparatoria, a la que hay que convertir en una capacidad real, expandida, de la razón” (p. 24). En cambio para Vico, en el sentido común se encuentra el ingenio, que es la base del mundo humano, al cual le atribuye una función inventiva pero no deductiva o racional.
Mediante el ingenio —que es parte, lo mismo que la “fantasía”, desde el inicio del conocimiento y de la formación del mundo humano—, se es capaz de establecer relaciones conectando cosas que al hombre común le parecen fragmentarias o dispares (“similitudes”): “El ingenio es la habilidad para revelar la similitud como un elemento común en las cosas, y en tanto que tal alcanza la universalidad” (p. 25). Así, ya que es exclusivamente sobre la base de las similitudes creadas en donde se puede hacer una transferencia, Vico indica que la facultad ingeniosa es constituyente del pensamiento metafórico (“metáfora”, según Aristóteles, es la capacidad de ver similitudes). El objetivo de la actividad ingeniosa es proporcionar al hombre todos los elementos que le son necesarios y útiles.
Manuel Oñat Parra | Ensayista chileno (1965). Profesor de Castellano y Licenciado en Lengua y Literatura Hispánica en la Universidad Católica de Valparaíso | Texto extraído de La vigencia del humanismo de Giambattista Vico. La experiencia estética y la sociedad contemporánea.
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