lunes, 19 de mayo de 2008

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La realidad inventada. ¿Cómo sabemos lo que creemos saber?. Esta pregunta aparentemente tan sencilla corresponde a tres órbitas de problemas que han ocupado el pensamiento humano durante milenios:
El qué sabemos se refiere en general a los resultados de nuestra indagación de la realidad. El sano entendimiento humano supone que esa realidad puede ser encontrada. De manera que el título de este libro es absurdo: una realidad inventada nunca puede –precisamente por ser inventada- ser la realidad verdadera.
El cómo sabemos es ya un problema mucho más difícil. Para penetrarlo, el entendimiento debe, por así decirlo, salirse de sí mismo y observar como trabaja. Aquí ya no se trata pues de hechos positivos que existen independientemente de nosotros en el mundo exterior; nos encontramos frente a procesos mentales de cuyo funcionamiento no tenemos seguridad. En este sentido el título del libro ya parece menos absurdo; en efecto, si el qué del conocimiento está determinado por el correspondiente proceso cognitivo (el cómo), luego nuestra imagen de la realidad no depende de lo que es exterior a nosotros, sino que inevitablemente depende también de cómo concebimos ese qué.Pero, ¿qué significa la palabra creer en la interrogación introductoria? Este punto representa el punto del presente libro. En el fondo se trata de algo que ya sabían los presocráticos y que en nuestros días cobra cada vez mayor importancia; se trata del punto de vista según el cuál toda realidad es, en el sentido más directo, la construcción de quienes creen que descubren e investigan la realidad. En otras palabras, la realidad supuestamente hallada es una realidad inventada y su inventor no tiene conciencia del acto de su invención, sino que cree que esta realidad es algo independiente de él y que puede ser descubierta; por lo tanto a partir de esa invención, percibe el mundo y actúa en él.
Grandes construcciones filosóficas que el especialista conoce con los nombres de ontología y epistemología (o teoría del conocimiento) se ocupan del qué y del cómo del saber desde hace muchísimo tiempo. En lo que se refiere al tercer aspecto que hemos mencionado, es decir al supuesto descubrimiento de la realidad, en los últimos años comienza a imponerse lamentablemente en la órbita lingüística angloamericana la expresión constructivismo, y digo lamentablemente porque en primer lugar ya existe en la filosofía tradicional una significación de este término enteramente diferente; en segundo lugar, porque a principios de la década de 1920 se designaba con esa voz un movimiento de breve vida en las artes plásticas y la arquitectura de la Unión Soviética; y en tercer lugar porque es palabra que no suena bien. Si la criatura no tuviera ya este nombre, tal vez sería preferible designarla con la expresión indagación de la realidad.


Paul Watzlawick | Extracto del Prefacio a “La realidad inventada ¿Cómo sabemos lo que creemos saber?” | Paul Watzlawick y otros, editorial Gedisa.

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