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Ponencia que Jorge Sarquis hiciera a modo de presentación en las 1° Jornadas de Heurística. 24 de noviembre de 2006, Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA.
Entre la Heurística y la Poiesis, la Investigación Proyectual. Los que nos sentimos convocados nos formulamos otra pregunta: ¿para qué nos convoca la heurística? Debo reconocer que la convocatoria me ha obligado a pensar y superar la precomprensión prejuiciosa que tenía y digo… me convocan a desentrañar no sólo a qué es la heurística, sino a qué relación puedo establecer entre la heurística y el tema que nos ha convocado, a nosotros como grupo y como Centro de investigación durante años, la poiesis.
La heurística es un curioso objeto de conocimiento pues no queda claro si es sólo medio o tiene también un telos, una finalidad. Es un modo, una manera de pensar que permite conocer, descubrir, inventar, crear, comprender, el mundo real, y en esta circunstancia particular nos inducen, nos provocan, a que precisemos cómo, por qué y para qué apelamos a la heurística, esta herramienta que nos posibilita encontrar lo que más valoramos.
Cuando uno configura, con muchos años de esfuerzo y no sin dificultades epistemofílicas, una epistemología, en este caso de la arquitectura y la investigación proyectual, y a partir de la noción de poiesis como saber fabricante ya encarnado, no puede sino observar este extraño e inaferrable objeto, a partir de conocer la propia arquitectura que ha fabricado, sin duda poiéticamente.
La heurística, como objeto de conocimiento irrepresentable, que no se deja ni atrapar ni definir certeramente, cual vestal esquiva sabedora de sus múltiples virtudes, nos incrementa el deseo por poseerla, conocer las claves de su cifra y sentirnos seguros en su andadura, pero descifrarla, no resultan nada sencillo.
Pero si comprendemos a ésta como un saber que construye realidades, a partir de un real que le preexiste y le rodea y como tal es inaferrable, podríamos decir que los procedimientos heurísticos existen porque desde su concepción dicha heurística, consciente que su hacer, es básicamente metodológica, y por lo tanto es un camino, una interfase entre un universal y los hechos singulares. El que sea su fin principal no la exime, sino por el contrario, la obliga desde allí, a definir sus extremos, el más abstracto cuerpo teórico y el más concreto hacer técnicos con sus principios del hábito, la tenencia y la producción.
Si como intuimos, la heurística se opone al pensamiento algorítmico, por ser este encadenado a una secuencia que por mas estocástica, aleatoria y casual que se presente es el operar del mago que tiene los pasos estudiados para «engañar» o fascinar al público, la heurística que se juega como el equilibrista sin red, no conoce el resultado de sus habilidades y destrezas y siempre se sorprende.
Así, siguen interesantes señalamientos que no es del caso traer ahora a presencia. Si quiero exponer una serie de argumentos sin encadenar para obtener un resultado, son simplemente flashes, iluminaciones para comprender un poco, de qué estamos hablando.
- En la práctica, la praxis y la poiesis podrán abrevar de la heurística, pero no la atraparán ni la cubrirán en su ser. Tampoco vale aquello de poiesis kai tejné y quiero explicar por qué. La heurística admite la doxa y la opinión, no reconoce saberes privilegiados ni condenados a priori.
- Podríamos decir que el ámbito de la heurística es el de la sophia, pero este alude al saber racional y la heurística es mas amplio que eso.
- Podríamos decir que la heurística es una tejné, pero no es para hacer un objeto, ni para un obrar humano.
- En todo caso sería una tejné para hacer un hombre sabio, pero libre, que abreva de todos los saberes occidentales, dispuesto a reflexionar, hacer y obrar.
- Gastón es la figura del equilibrista (ético más que estético), no del prestidigitador (el mago) que opera desde un saber extremadamente lógico y prepara todos los pasos que le hacen aparecer como un mago, no ser un mago.
- El objeto épsilon es el auténtico objeto heurístico: no tiene objeto, no tiene finalidad, no atrae por su estética, ni por su función, aunque puede funcionar, no pretende escandalizar ni burlarse de la técnica. Es un ejercitar la mente y el cuerpo para después pasar a una actitud poiética del fabricar algo.
- La heurística no resuelve problemas, crea actitudes o hipótesis heurísticas que abrirán a una infinidad de respuestas. Pero cuidado la heurística no da impunidad para hacer cualquier cosa con la excusa de esta posición subjetiva.
- La heurística puede hacer creer que adopta una actitud heracliteana del todo cambia, pero también admite al Parménides de las estructuras.
- Ni idolatra el saber positivista, ni reniega de él in totum. Ni idolatra las teorías de la complejidad, ni reniega de ellas.
- Está en la base de todos los saberes y por encima de ellos pero sin dictar comportamientos de un modo obligado.
- Es imposible hacer una epistemología de la heurística.
- Un buen ejemplo es el calendario maya, un conjunto de calendarios articulados que representan mejor el tiempo que el torpe calendario gregoriano que poseemos.
- Es una búsqueda desesperada del conocimiento, de todo el conocimiento, aunque reconoce nuestras raíces griegas occidentales. Con esto creo haber aprendido, de un modo asistemático, sobre la cuestión heurística, espero contribuya al debate sobre el tema, pero el viaje me dejó un aprendizaje importante y valió la pena. ¡Qué digo!, la pena no vale nada, valen las alegrías de haberlas vivido.
Jorge Sarquis es Doctor en Arquitectura UBA, Profesor Titular FADU/UBA y Director del Centro Poiesis.

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