26 | Las representaciones mediáticas en la actualización de la memoria. Ada Cristina Machado Da Silveira
Una representación establece un anhelo que atraviesa las barreras del tiempo y del espacio. Toda representación nos concreta algo, nos obsequia con una información dirigida hacia nuestra sensibilidad. La presencia, por el contrario, no puede cobrar una representación, puesto que la representación sustituye a una ausencia y otras formas suyas como una laguna, un lapso, un silencio o un desvanecimiento. De ahí, que la representación no necesite substanciar lo que todavía se hace presencia plena, actuando antes en la actualización de la memoria.
La búsqueda de superación de la distancia, de alcanzar lo que está allende o no disponible caracteriza la solidificación de las representaciones en el cotidiano. Como lo define Henry Lefebvre: “Vivir es representar(se), pero también transgredir las representaciones. Hablar es designar el objeto ausente, pasar de la distancia a la ausencia colmada por la representación” (1983:99). Se consigna, por tanto, que la representación incorpora su concepción de espacio tiempo, pues ocupa el intervalo que se instaura entre la presencia y la ausencia. Rigiendo los intersticios entre el sujeto y el objeto clásicos, entre lo vivido y lo concebido, “las palabras, los signos, representan la presencia en la ausencia”, sostiene Lefebvre (1983:99).
Ada Cristina Machado Da Silveira | Extracto de “Las representaciones mediáticas en la actualización de la memoria” | Utopía y Praxis Latinoamericana Año 7. No 17 (Junio, 2002). Pp. 109-119.

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